Abuso verbal

El abuso verbal es una cuestión que nos afecta a todos. Es algo tan frecuente que se considera “normal”, aunque la realidad es que no lo es en absoluto. Este arquetipo de violencia se halla en cualquier relación en que uno se siente superior al otro (ya sea padres-hijos, relaciones de pareja o compañeros de trabajo), pero como vivimos en un sistema de valores machista, las situaciones más claras se dan en las relaciones de pareja, en las que el hombre ataca verbalmente a la mujer.

Pistas para detectar el abuso verbal

Tiene muchas formas. Puede ir desde la simple burla hasta los gritos pasando por comentarios descalificativos. Sucede cuando las palabras solamente sirven para destruir al otro, para sentirse superior, para eludir la responsabilidad de algo o para cubrir una mentira.

Desgraciadamente, el hecho de que lo aceptemos viene de un prejuicio cultural: nos han hecho creer que “tenemos que aguantar sólo para que los hijos no sufran”, pero el valor de los abusos es extremadamente alto. Aunque físicamente no quedan huellas, el abuso verbal causa heridas emocionales muy profundas. Las personas que lo padecen tienen la autoestima deteriorada, y los niños que lo perciben crean una mala visión de las relaciones de pareja.

Las mujeres tenemos una capacidad de adaptación tan alta que hacemos como que no pasa nada y aguantamos tales agresiones hasta el punto en que esta violencia pone en peligro nuestra salud mental o física. Llegados a este punto ya no hay nada que se pueda hacer, somos nosotras, las mujeres quienes siempre perdemos; no importa lo amables u obedientes que seamos, siempre terminamos creyendo que en verdad “merecemos” este castigo.

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A continuación te ofrezco algunos signos que revelan este tipo de violencia. Ya que hay varios, te los daré por puntos:

1.- El sarcasmo. El objetivo del sarcasmo es perjudicar al otro, menospreciar sus logros, sus pensamientos y todo lo que sea característico. Esto es confuso porque llegas a preguntarte cómo una persona tan graciosa puede hacer tanto daño. Si tu pareja hace bromas acerca de ti y esto no te hace gracia, existe abuso verbal. No lo consientas.

2.- “Estás loca”. Cuando le dices a tu pareja que te ha hecho daño, él afirma que exageras, que eres muy sensible o que estás loca. Si le dices que ha hecho algo inadecuado te responde: “yo estoy mal, pero tú estás peor”. Si le dices que no está siendo cariñoso, te acusa de hacerlo quedar como “el malo”. Si no hay forma de que admita su responsabilidad y hace un argumento que te acaba convenciendo de que si hay algo mal es por culpa tuya, hay abuso verbal.

3.- Tienes que tratarlo con pinzas.  La casa, era ese lugar en el que tú y tus hijos os sentíais refugiados, ahora es donde peor te sientes. Tanto los niños como tú intentais pasar fuera el mayor tiempo posible con el fin de evitar o evadir los ataques. Si no puedes estar tranquila ni un momento porque sabes que cualquier error puede ocasionar la cólera de tu pareja, hay abuso verbal.

4.- Del dicho al hecho. El abuso verbal repetido suele acabar en agresiones físicas. Si empieza con palabras pero empieza a golpear objetos o a amenazar con agredir a tí o a las personas que quieres, hay abuso verbal.

5.- Las palabras no sólo son sonidos. Se ha comprobado que el abuso verbal causa dolor físico. Pese a que no lo aceptes sea por el motivo que sea, aunque hagas como que no pasa nada, el cuerpo al final termina mostrándote pruebas, ya sean alergias, enfermedades crónicas… Si notas que en tu relación te sientes menospreciado e inexplicablemente tienes dolencias…. hay maltrato verbal.

El verdadero amor no admite ningún tipo de agresión, nadie tiene por qué aguantar que le desprecien ni le infravaloren. La única forma para evitar este tipo de violencia es poniendo límites y distancia. Pide ayuda, no sientas vergüenza bajo ningún concepto. Nada de lo que el otro diga o haga tiene que ver contigo, solamente con sus inseguridades y con su necesidad de sentirse superior. No vale la pena seguir con una relación violenta. Piensa que no puedes evitar aquello que no controlas, pero sí que puedes parar el impacto que te causa.

Cuando te resistes en prestar atención a lo que la vida te está diciendo, la vida misma hallará la manera de exponer su punto de una u otra forma

Vanessa Arjona

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