La energía del dinero

El dinero representa un tipo de energía que se muestra a través de él. Cada uno nos relacionamos con el dinero de una manera característica. Entenderlo nos puede facilitar el camino hacia el bienestar.

Como decía Quevedo: “poderoso caballero es Don dinero” Y es que… ¡la cosa viene de lejos!

Es un tema complicado que nos afecta a todo el mundo. En él se concentran ideas preconcebidas, necesidad, tabúes, rencores, avaricia y un gran etcétera de temas tanto personales como sociales.

En nuestro país hablar de dinero cuesta mucho. Si hablamos con un americano, seguramente que su sueldo sea una de las primeras cosas que nos cuente. De hecho si alguien les parece atractivo utilizan esta expresión: “you look like a millon bucks!” (“¡pareces un millón de dólares!”) En Estados Unidos el dinero es algo de lo que se sienten muy orgullosos, no tienden a ocultarlo.

Yo soy – o era – de las personas que pensaba que sin dinero no se podría vivir, y digo era porque acabo de ver la experiencia de Heidemarie Schwermer y creo que ese concepto me ha cambiado…

No tenemos por qué llegar a ser extremistas, pero sí que sabemos que podríamos vivir perfectamente aumentando los intercambios y usando menos el dinero.

RECELO ANTE EL TRIUNFO

Tenemos muy grabado eso de que el dinero es algo sucio, que está más cercana a la honestidad la pobreza que la riqueza. Dudamos de aquel que gasta o gana mucho, “seguro que detrás hay algo inmoral”.

El triunfo se mira con desconfianza en nuestra sociedad, no conseguimos comprender que alguien con gran esfuerzo y voluntad consiga crear riqueza. La verdad es que tenemos una larga historia social de picaresca, y quizá de ahí vengan nuestras dudas. Esta no es el país del “sueño americano”, tenemos distintas prioridades.

Pero, ¿quién no quiere tener más dinero? No tenemos más que observar el dineral que gastamos en loterías y juegos de azar. Somos referencia mundial en eso. Queremos dinero para nuestros hijos y seres queridos. De hecho más que riqueza, les deseamos prosperidad, que tiene que ver con algo más interno, sentirse bien con la vida y avanzar con los proyectos personales. No siempre hay conexión con el dinero: hay personas que tiene mucho dinero y son muy pobres de espíritu, y pobres en una situación semejante. La pobreza no confirma ser buena persona. Y al revés: Lo mismo hay ricos con almas grandes y muy generosos, y pobres que lo poco que tienen lo comparten.

HACER CRECER LO QUE SE TIENE

¿Te acuerdas de la parábola de los talentos? El talento era la moneda de aquellos tiempos. Según la parábola, si se usan los talentos que se tienen de manera constructiva, si los usamos para mejorar tanto interior como exteriormente, nos sentiremos bien. Si somos tacaños o enterramos lo que tenemos, nos terminamos frustrando, nos empobrecemos.

La riqueza interna es la primera que debe evolucionar. Si vivimos con entusiasmo se moverá nuestra energía de manera natural y conseguiremos abrirnos puertas. Pero tenemos que darnos cuenta de lo que ya tenemos. Conocernos a nosotros mismos y también los bienes con que nacimos. Pero esa riqueza debe transformarse en bienestar material y anímico.

Si no conseguimos vivir de lo que nos gusta es porque nos gusta algo muy complicado de expresar o porque no lo estudiamos bien del todo. Lo que también puede pasar es que escojamos vivir de otra cosa y dedicar eso que tanto nos gusta a momentos de ocio. Lo perfecto sería ganar dinero con algo que nos estimule, aunque tengamos otras preferencias. Lo que importa es aprovechar nuestros “talentos”.

LÍMITES PARA LLEGAR LEJOS

En algunos lugares, como en Francia, hay “programas” para personas endeudadas donde les ayudan de manera personalizada a mejorar su situación y lo primero que les enseñan es a destruir su tarjeta de crédito.

No es lo mismo pagar 10 euros con un billete que 50 con tarjeta. Mucha gente no consiguen valorar el dinero que no ven. Con la tarjeta gastan más de lo que pueden y su vida se vuelve un martirio. Sin embargo, si tienen que pagar con dinero se controlan más.

Si se quiere triunfar con el dinero, lo primero es saber administrar. Algunos dicen que el dinero es energía, pero como tal precisa un cauce.

EL DINERO EN LA PAREJA

Dentro de la pareja la economía es un tema complicado. A veces se miente y se ocultan gastos para evitar peleas.

El control de gastos, en qué invertir, el ahorro… es algo que se debería hablar al principio de la relación. La mayoría de las veces esto no sucede y comienzan una vida en común sin tocar estos temas. No es tan fácil sumar sueldos. Ser pareja y a la vez autónomo decidiendo adecuadamente requiere un tiempo de meditación y acuerdos.

Manifestar los miedos, inseguridades, las necesidades propias deja que la pareja se conozca en esta actitud básica. Hay que fijar el proyecto común y los personales para que así se puedan evitar muchos problemas.

EN TIEMPOS DE CRISIS

En los momentos duros se deben poner en marcha todos los recursos personales. Si lo que se quiere es sacar adelante un proyecto, tiene que ser algo que motive. Sólo de esta manera podrá tenerse la suficiente energía para no venirse abajo y seguir y buscar otros caminos hasta dar con el “bueno”.

Aquellos que han conseguido realizar sus sueños se han tenido que enfrentar a momentos muy duros. La actual crisis nos acerca a tener que atravesar momentos de inseguridad, cambios, pérdida de trabajo… Esto crea desconfianza y miedos. Pero no nos tenemos que desanimar ¡debemos seguir soñando!

Nunca hay que olvidar que el dinero también es fuerza, vida, creatividad, energía de crecimiento. Usémoslo para así ser prósperos, pero sin llegar a obsesionarnos.

¿Quieres ser rico? Pues no te afanes en aumentar tus bienes, si no en disminuir tu codicia.Epicuro.

Vanessa Arjona, aplicaciones iphone para desarrollo personal.

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La curación

Después de haber atravesado una mala experiencia lo más conveniente es comenzar un proceso de curación.

A continuación te ofrezco los pasos para comenzar dicho proceso, sacados del libro “Superar el dolor emocional” de John Preston:

  • No te hagas más daño. Lo primero es no empeorar las cosas. Hipócrates decretó que la primera regla de un médico es no agravar la enfermedad. Tenemos por naturaleza una capacidad de castigo emocional. Por ese motivo esa debería ser la primera regla “ No empeorar las cosas”. Es imprescindible distinguir entre el sufrimiento necesario y provechoso. El sufrimiento necesario es el que se crea de manera natural por una situación vital, por ejemplo la muerte de un ser querido, una situación grave, la traición de un amigo… Con lo que debemos evitar el Bloqueo psicológico, echar leña al fuego, mucho pesimismo entre otras muchas cosas que no ayudan para nada en la curación.
  • Descubre de qué manera se cura la gente. Valora tus sentimientos, enfréntate a tus emociones y busca una dosis para el dolor. Parece ser que en la mente humana existe como un mecanismo con el que comprobamos y administramos el dolor y su moralidad. Es parecido a una acción- reacción psicológica. La fase no es consciente sino automática. Tenemos que estar pendientes cuando el proceso se para. Evitemos la negación y el delirio. Recuerda que quien cura no es el tiempo, quien cura son los impactos de una exhibición repetida de la realidad.

     

  • Coopera con tu curación. “El tiempo cura todas las heridas”, hasta cierto punto esto es verdad. El tiempo aplaca algunos sentimientos, pero en realidad la auténtica curación se produce si tú la eliges. Se podrían dar algunos procesos, entre ellos: expresa tus emociones, habla de lo sucedido, sé responsable con tus emociones fuertes, admite la realidad, comparte tu dolor, comunícate positivamente contigo mismo. Decídete a empezar con tu propia curación!
  • Es un buen comienzo admitir que el dolor pasará igual que las heridas físicas. Si te propones hurgar en las heridas no conseguirás curarte y será mucho más doloroso el proceso de curación. Diles NO a tus pensamientos de odio, coraje y culpa. Sigue adelante y cierra de una vez todos aquellos capítulos que leíste mil veces. Perdonar o no es tu decisión. ¡Ya estás preparada! Recuerda que el perdón lo debes compartir contigo, en tu interior y no con el opresor. Toma decisiones que cambien tu vida. Impide problemas repetidos.
  • Sé asertiva. En los combates personales, los más habituales son: promesas rotas, trato injusto, olvido de las necesidades, tentativa de controlar/dominar al otro, falta de interés por comprometerse, discriminación sexual o racial, engaños y mentiras, culpas de todo. Ser asertiva es erradicar toda agresión, ya sea física o verbal porque con ello hieres a los demás y a ti misma, la no asertividad es la auto negación.
  • Controla tus emociones. Aprende a hacerlo. Recuerda que “posible” no es igual que “probable”, así que confía en ti misma. Domina los “debería” y utiliza los “podría”.
  • Ten una buena condición física y elimina el estrés.
  • Terapia de apoyo. Grupos de gente con gustos, hobbys, intereses personales y profesionales similares a los tuyos te ayudarán mucho.

Si llevas a cabo estos consejos, estás en la dirección correcta para tu curación. Ánimo y adelante!!

No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad”.(Gabriel García Márquez)

Vanessa Arjona

Maltrato físico y psicológico, cómo identificarlo y prevenirlo

Desgraciadamente la violencia de género está siendo uno de los temas de actualidad en los medios de comunicación. Frecuentemente sabemos de casos de malos tratos en el hogar y en las relaciones de pareja y, tristemente muchos casos terminan en la muerte de la víctima cuando intenta salir de la situación. En estos casos nos preguntamos cómo alguien puede llegar a ese límite, cómo pueden pasar estas cosas y cómo puede ser que  la mujer aguante ese tipo de tratode quien se supone que debería quererla más que nadiesin pedir ayuda y durante años en muchos casos.

La cuestión es que este tipo de agresiones no suceden de repente. No es normal que haya un noviazgo estupendo y maravilloso y que el día de la boda ella reciba una paliza, y que encima siempre sea admitida y nunca denunciada.

El maltratador sabe perfectamente qué hacer y cómo actuar. Y antes del maltrato físico empieza con un maltrato psicológico que entre otras cosas tiene como objetivos destruirle la autoestima, consumir su voluntad y aislarla. De modo que cuando comienza el auténtico infierno, la pobre víctima está completamente convencida de que toda la violencia que recibe es culpa suya, así que admite el castigo e intenta arreglar sus errores para el futuro en la relación.

Por ese motivo es tan importante no solamente con la víctima una vez que logra escapar de su maltratador y su calvario, sino también la suficiente información para intentar prevenir que siga pasando en la actual sociedad. Pero para esto es importante tener idea de qué señales nos indican que estamos siendo víctimas de maltrato psicológico y que, de seguir así, se puede agravar y llegar a más.

El maltrato físico es muy evidente: es todo lo que suponga intromisión en mi vida y que implica contacto físico doloroso y con malas intenciones. Dicho de otra manera, el maltrato físico son palizas, bofetadas, golpes, pellizcos, patadas, empujones, tirones de pelo y todo lo que sea hacer daño al cuerpo humano.

Pero el maltrato psicológico es más complicado de determinar porque a veces ocurre que muchos actos se pueden confundir con exceso de amor, igual que todo lo que tiene que ver con desear poseer a la otra persona.

El amor es libre y con él podemos desarrollarnos personal e individualmente en compañía de la otra persona. Pero cuando se convierte en control permanente, en acoso o en exceso de celos de parte de cualquiera de los dos en la pareja, ahí es cuando hablamos de un problema, problema que con el tiempo puede resultar algo mucho más peligroso.

Como te comentaba, y para que tengas una idea de los signos de maltrato psicológico, te voy a dar algunas pistas”:

  • Lo primero que hace el maltratador es aislar a la víctima de cualquier persona que después podría servir como ayuda. Por ejemplo la familia.
  • Celos. Celos enfermizos, celotipia.
  • El maltratador define lo que la víctima tiene que comprar, cómo se tiene que vestir insultándola incluso, si hay algo que no le gusta. Hay que aprender a diferenciar entre sugerencias y preferencias de parte de la pareja en lo referente a la ropa, y lo que significa por ejemplo una minifalda.
  • Hay insultos, malos modales, ofensas, descalificaciones y faltas de respeto hacia la víctima.
  • Control total y absoluto en lo que hace, dice, quiere hacer o piensa la víctima.
  • Arrojar objetos en presencia de la víctima cuando él está enfadado.
  • Culpa a la víctima de todas las situaciones de tensión y de sacar de quicio al agresor . Cada uno es responsable de sus actos y, aunque en la pareja los enfados son corrientes, si uno pierde el control no es culpa del otro, el único responsable es quien pierde el control.
  • Hay comentarios machistas sobre el papel de la mujer en una sociedad en que eso está totalmente obsoleto.
  • Si viven juntos el maltratador es quien tiene el poder económico y no deja que la víctima pueda acceder con facilidad a un mínimo de la economía, con lo que hay aún más dependencia de él, así sigue manteniendo su control.
  • A la hora de tener relaciones sexuales hay bastante presión.
  • La chantajea emocionalmente o simplemente la amenaza, es un signo más de que en el futuro también habrá maltrato.

Lo que he señalado son pistas claras para que te sea más fácil identificar si estás sufriendo maltrato psicológico, ya que con el tiempo podría derivar en maltrato físico. El uno y el otro son igual de dañinos, las consecuencias son las mismas.

El maltrato físico solamente incorpora lesiones, fracturas y deterioro del cuerpo; la destrucción de la personalidad, la baja autoestima, la indefensión, sumisión, el sentimiento de culpa, la soledad y el aislamiento se obtienen en los dos tipos de maltrato y el único objetivo que tienen es retenerla indefinidamente. La mujer crea una gran dependencia al marido, pero no como tal, sino desarrollada por el miedo.

En el momento en que se vence el miedo, ella puede ser libre de él y tomará el valor para escapar de dicha situación. Por desgracia el maltratador crea una dependencia mucho mayor hacia su víctima que se basa en el dominio, el control, sacar toda la ira que tiene dentro. Si no tiene una víctima no tiene nada, entonces no tiene miedo de ser él mismo y sacar el monstruo que lleva dentro.

Por eso cuando la mujer propone la separación la situación se vuelve más peligrosa para ella y es muy necesario poner todos los medios legales posibles para que esté alejada de la persona que intentará hacerle daño. Y es que el maltratador tiene hacia su víctima un sentimiento de propiedad, no de amor y como tal no puede entender que ella quiera y pueda hacer su vida sin que él intervenga. Lo mismo que cuando tenemos algo que no funciona lo tiramos, el maltratador si no tiene a su víctima nadie más la puede tener y su único y principal objetivo es destruirla.

La información es poder y en estos casos aún más. Por eso cuanto más sepamos de cómo funciona el maltrato más lo podremos evitar. Cuanto más creamos en nosotras y nos valoremos, menos seremos objeto de insultos y ofensas de parte de los demás.

La prevención no es lo único que tendremos en cuenta, también deberemos saber cómo ayudar, qué hacer para poder tener un final feliz y poder volver a recuperar la vida que aplastó el maltratador.

Es muy fácil caer en la trampa del otro una vez superada la barrera de lo psicológico a lo físico. Siempre, cualquier agresión física va precedida de un exagerado arrepentimiento de parte de él suplicando y prometiendo que jamás se repetirá, llega incluso a humillarse y dice que estaría dispuesto a cualquier cosa para arreglarlo. En toda relación intervienen los sentimientos así que no es difícil perdonar una bofetada y volver a los brazos de un hombre que parece verdaderamente dolido por lo que ha pasado, y conforme te abraza hace todo lo posible por compensarte: es muy cariñoso, te mima, te seduce, te hace muchos regalos… Es como si vivieras una luna de miel.

Esto se mantiene hasta que poco a poco va llegando la normalidad, vuelve la tensión y otra vez llega la explosión igual o seguro más fuerte que la vez anterior, así la víctima llega a la confusión y al sentimiento de culpa, creyendo que es ella quien hace que él pierda los nervios. A esto le llamamos el círculo de la violencia.

 

Llegados a este punto debes saber que no hay marcha atrás una vez llegada la agresión física. Aunque él te prometa y suplique, ha pasado la barrera y lo hará cada vez que se le antoje. Es obvio que  él juega con la ventaja de sabe que es difícil decir NO la persona de la que estás enamorada. Sí, es cierto que todos necesitamos una segunda oportunidad, pero hay algunas segundas oportunidades que corren mucho riesgo. No basta que uno quiera, tampoco basta que uno tenga una forma especial de demostrar su amor. El amor es desinteresado y generoso, en el momento en que eso cambia por algún motivo, no hablamos de lo mismo.

Ten en cuenta todo esto que te cuento. Ahora te ofrezco unas pautas que debes seguir si ya te encuentras en esta situación, podrás escapar de ahí!! Recuerda:

  • No perdones ni una sola bofetada.
  • Denuncia cualquier agresión demostrable, a través de informes médicos o testigos.
  • Átate lo menos posible a él en cuanto veas salir su verdadero yo, es decir evita quedarte embarazada y en lo económico procura tener y manejar tu propio dinero, depender de ti.
  • Olvídate de la vergüenza o la culpa; muchas veces estas cosas están ocultas en las familias por varios motivos: miedo de reconocer lo que está pasando, miedo al qué dirán o incluso la víctima cree que es su responsabilidad. Vence esos miedos y sácalo a la luz!!
  • No te aísles, pide ayuda, recupera tus amistades, y sobre todo recupera a tu familia.
  • Acude a asociaciones de mujeres maltratadas.
  • Busca cómo tener tu propio dinero para valerte por tí misma una vez que hayas salido de su lado.
  • Descarta la idea de que él cambie, nunca cambiará. Si no lo hizo mientras duró la relación, ahora menos que nunca lo hará.
  • Impulsa a la justicia de manera que le castiguen por sus delitos. Si queda libre sería muy peligroso para tí y también podría ocurrir a otra persona.

“El sabio puede sentarse en un hormiguero; pero sólo el necio se queda sentado en él”. (Proverbio chino)

Vanessa Arjona

http://www.youtube.com/watch?v=scjRxgKMcN8

http://www.youtube.com/watch?v=83H66TZzl0U

 

Los espacios personales y compartidos en la pareja

Hace falta experiencia para poder hablar de La Pareja. Existen dos clases de experiencias: La experiencia de haber estado mucho tiempo con alguien y la experiencia de haber tenido diferentes parejas. Es raro que pasen ambas cosas.

Para que una pareja sea saludable es muy importante señalar los espacios personales y los compartidos. Muchas veces esto genera problemas en la pareja. Se dice que “la pareja debe ser a tres”, él, ella y la pareja.

Aquí no se comparte todo, pero sí tienen partes en común. Es una circunstancia muy flexible donde se fusionan bien.

Aunque parece sencillo, no lo es. Muchas veces nos sentimos amenazados porque nuestro compañero no comparte con nosotros tanto como quisiéramos. Pensamos de todo: que nos quiere menos, que no somos importantes para él, que prefiere hacer otras cosas en lugar se estar con nosotros… Queremos competir con sus espacios personales, lo que es un gran error.

Si nuestra pareja mantienen las actividades que le criticamos acabaremos sintiéndonos ignorados. Pero si por el contrario renuncia a sus espacios para hacernos sentir bien y así “demostrarnos” su amor, lo único que conseguiremos será que sienta rencor hacia nosotros porque le hemos obligado a dejar algo que le gustaba. Debemos entender que cada uno tenemos que hacer cosas que no compartamos con el otro y que eso es sano.

Hay un ideal cultural que va totalmente en contra de los espacios personales. Es la famosa idea de “la media naranja” o la de “almas gemelas”, “dos partes de una unidad que que se buscan por el mundo y vagan incompletas hasta encontrarse”. Estos conceptos plantean un modelo de pareja en que los componentes dejan de existir para formar una unidad. Él y ella ya no existen, “ahora somos uno”.

Por suerte esto es imposible de conseguir, aunque actúa como horizonte para algunas parejas, es un ideal al que se dirigen.

Tienen un mínimo espacio personal pese a que tienen buenas intenciones en esta postura. Creen que el amor se trata de eso, pero terminan sintiendo asfixia. Y en realidad no se trata de que la otra persona “asfixie” al otro, si no que hay poco espacio entre ellos. Su personalidad la ha absorbido la pareja.

Es verdad que hay momentos muy placenteros en una pareja, pero si la combinación se transforma en habitual, seguramente los dos acaben sintiéndose empobrecidos y encerrados.

En consecuencia a esto le hemos conseguido un nuevo tipo de pareja.

Este modelo es mucho mejor que el de la media naranja. No se invaden el uno al otro y los pocos espacios que comparten son agradables y muy valiosos. Aunque también se pierden cosas como los proyectos de futuro, que se hacen muy difíciles. También acompañarse en momentos duros, ya que estos momentos superan el espacio que le han concedido a la pareja.

Así llegamos a una serie de preguntas: ¿cuánto tiempo es el adecuado para la pareja y cuánto para cada uno? ¿Cómo de cerca es demasiado cerca y cuánto de lejos es demasiado lejos? En realidad no hay respuesta a estas preguntas, es trabajo de la pareja encontrar el punto adecuado. El punto en que se sienten cómodos y no sienten asfixia. Es probable que uno necesite más espacio que el otro, pero esto no tiene que ofender ni hacer sentir mal al otro. No se trata de repartir a partes iguales, sino de dar a cada uno lo que necesite.

Fijar los espacios es un trabajo que se debe ir haciendo poco a poco a medida que vayan surgiendo cosas en la pareja. Puede ser que a veces, para llegar a un acuerdo, tengan alguna discusión pero serán necesarias para así poder definir las necesidades de cada uno, los espacios comunes y personales. Es algo básico en la creación de la relación de pareja.

No camines delante de mí porque no podría seguirte. No camines detrás de mí, porque podría perderte. No camines debajo de mí, porque podría pisarte. No camines encima de mí, porque podría sentir que me pesas. Camina a mi lado, porque somos iguales” Jorge Bucay

Vanessa Arjona

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Superar los propios límites

¿Hay algo mejor que saber que antes que nosotros alguien lo consiguió: superó una enfermedad, o una triste situación, un objetivo? Al igual que ellos, nosotros también podemos lograr nuestros propósitos.

La creencia autolimitadora sostiene una sucesión de circunstancias que definen – a parte de la voluntad de la persona – su conducta.

Conforme a esas creencias, solemos ser víctimas de los factores citados, no somos libres de elegir.

Hay tres elementos determinantes:

El genético, “somos lo que definen nuestros genes”.

El ambiental, “nuestro comportamiento se explica según el contexto en que vivimos”.

El psicológico, “ nuestro carácter lo forman las experiencias en la infancia, el inconsciente o los hábitos”.

Estos tres elementos intervienen bastante en el carácter, pero no lo determinan.

Lo que nos define como personas es nuestra capacidad para manifestarlos. Es verdad que nuestros genes, circunstancias y hábitos tienen mucho que ver, lo mismo que es cierto que podemos escoger nuestro futuro y lo que queremos hacer.

El significado de desarrollarse como persona es crecer, prosperar y engrandecernos; eso solamente se consigue aumentando nuestras limitaciones.

No se trata más que de empezar un procedimiento de cambio para demostrarnos a nosotros mismos que nuestras capacidades personales pueden ir mucho más allá de nuestros límites.

No existen las fronteras, sólo hay caminos por los que debemos AVANZAR.

Elige como deseas vivir, y sobre todo vive el presente. No tengas miedo por un futuro que no existe, que aún no ha llegado y que cuando llegue, ya no será futuro sino presente.
Deja ya de decir ¡No!, deja ya de lamentarte… Deja de recordar y aferrarte al pasado, no va ha cambiar por más que lo recuerdes. Mira desde donde estás ahora hacia delante”.

Vanessa Arjona

El sentimiento de culpa, véncelo

Sentirse culpable de todo cuanto está a tu alrededor en absoluto es nada sano para ti. Descarta por completo esta tendencia y empieza a vivir de una manera mucho más agradable.

Los seres humanos nos caracterizamos por muchas cosas pero, asumir responsabilidades es una de las más comunes. Y esto casi siempre va acompañado de un sentimiento de culpa que mucha gente no quiere experimentar. A veces ser culpable es motivo de probables desgracias: pagar una multa, pérdida de imagen… Por otro lado tenemos a personas que son propensas a culparse por todo lo que sucede. Y, por raro que parezca, hay quien va pidiendo ser culpable. Cuando ocurre algo malo piensan: “¿no tendré yo la culpa de esto?

¿Por qué hay quien tiene esta predisposición? Aunque parezcan casos aislados, se da mucho y sobre todo en mujeres. Es un asunto sociocultural.

Desde tiempos remotos y, sin duda, abusando de su poder seguro que el hombre acusaba de todo a la mujer. El machismo sigue vivo en nuestra sociedad. Aún es frecuente escuchar a mujeres responsabilizarse de actos de sus hijos y marido. A veces esta postura tiene otros objetivos como proteger o evitar una pelea

Según estudios, hay tres tipos:

  • Perseguidor: la persona es autoritaria y mandona, se quiere imponer siempre y manipular. Es propensa a criticar e insultar y descalificar.
  • Protector: Siempre ayuda, la necesiten o no. Necesita que la necesiten; protege y ayuda, aún si no se lo piden.
  • Víctima: Todo lo malo le sucede a ella, siempre se está quejando, hace las cosas mal con el fin de que la culpen y se responsabiliza de las culpas de los demás.

Cuando alguien se comporta de alguna de estas maneras (algo muy común en la vida diaria), los psicólogos lo llaman “juego psicológico”, siempre termina siendo negativo.

Las personas que se sienten culpables de todo lo que pasa a su alrededor es porque en su niñez (entre los dos y diez años), inconscientemente fue “alimentándose” con la idea que ese era su papel en la vida. Esto se grabó en su cerebro y ya siempre se comportará así. El motivo de esa decisión, seguramente fue que de esta manera conseguía que los demás le quisieran (necesitamos alimentarnos psicológicamente).

Cada cual escoge la manera de conseguir los apoyos necesarios. Aquellas personas que se culpan por todo escogieron el papel de víctima, a veces se le suma el papel de salvadora, en otras palabras se “sustentan” de dos formas contrapuestas de comportarse. Ser víctima y salvadora son actitudes negativas para llegar a ser plenamente felices, ya que algunas veces fuerzan las situaciones para poder sentirse así. Lo único que consiguen estas personas es un gran desgaste físico y psicológico, terminan descuidándose: descuidan su imagen, su cuidado, alimentación… y se dedican exclusivamente a cuidar de los demás, pero no logran ser felices por mucho esfuerzo que hagan.

Consejos:

Si quieres dejar de sentir culpa por todo, tienes que darte cuenta de que esa actitud no te está dejando ser feliz. Para salir de ese juego psicológico puedes hacer lo siguiente:

  1. Para que los demás te quieran no tiene que ser por tu sufrimiento.
  1. Cada día, escribe en un papel diez veces: “sólo seré responsable de mis actos
  1. Hazte estas notas: “los demás me quieren por lo que soy, no por lo que valgo”, “tengo derecho a vivir MI vida y dedicarme sólo a MÍ”, y ponlos en sitios visibles.

Si aún así no lo consigues, ve a un profesional de psicología. Estoy completamente segura de que en muy poco tiempo serás capaz de superarlo y conseguirás por fin ser feliz.

“Agosto lleva la culpa y septiembre la pulpa”

“El que este libre de culpa que tire la primera piedra

Vanessa Arjona