Hablando mal de los demás

Mucha gente acostumbran a hablar mal de los demás, pero no precisamente para hacer un bien ni aportar nada bueno, al contrario, por envidia, rivalidad, rabia e incluso con malas intenciones.

Igualmente tenemos otro tipo de personas: aquellas que les gusta escuchar, este tipo de personas suelen ser manipulables y débiles y su única intención es sentirse valoradas al aceptar ser confidentes. Suelen ser personas que tienen idea de sus capacidades y por ello son muy inseguras.

De alguna manera todos sabemos bien de este tema que les cuento, porque en algún momento de nuestra vida hemos estado en uno u otro lado, o en los dos. Pero conforme vamos creciendo – o madurando – vamos tomando consciencia de lo que es la vida y nos damos cuenta de que ese tipo de actos es totalmente inútil. Nos damos cuenta de que todo lo negativo que nosotros “lanzamos” sobre los demás siempre se nos devuelve (igual que un boomerang), con la misma fuerza que lo lanzamos, pero devuelto en forma de conflictos y problemas.

Es muy fácil ver en los demás todos y cada uno de los defectos que no vemos ni aceptamos en nosotros, pero debemos tomar conciencia de que en el momento en que hablamos mal de los demás, no sólo les estamos hiriendo a ellos, también lo hacemos con nosotros.

Cuando se habla mal de alguien se hiere a tres personas: a quien se critica, a quien escucha y a quien habla. Lo mejor es permanecer en silencio, no escuchar y no poner atención.

Al igual que somos responsables de lo que decimos, también lo somos de lo que escuchamos, la persona que escucha también asume la misma negatividad y consecuencias.

Casualmente a mis manos ha llegado la historia “del triple filtro”, y como tiene que ver con el tema, te la contaré: “Sócrates fue un filósofo muy conocido. Un día se encontró con alguien que le dijo:

  • ¿Sabes lo que escuché a cerca de tu amigo?
  • Espera un momento – dijo Sócrates – antes de decirme algo más me gustaría que pasaras un pequeño examen. Se llama el examen del triple filtro.
  • ¿Triple filtro?
  • Correcto, antes de hablar de mi amigo sería muy buena idea pararnos un momento para filtrar lo que me vas a decir.
  • El primer filtro es la Verdad. ¿Estás completamente seguro de que lo que me vas a decir es totalmente cierto?
  • No – dijo la persona – realmente escuché sobre eso y…
  • Muy bien, ¡luego no sabes si es o no verdad! Ahora aplicaré el segundo filtro, es la Bondad. ¿Es algo bueno lo que me vas a decir?
  • No, al contrario…
  • Entonces, lo que quieres es decirme algo malo sobre él, pero no te consta que sea cierto. Puedes pasar el examen porque queda un filtro, el filtro de la Utilidad. ¿ Será útil para mí lo que me quieres decir a cerca de mi amigo?
  • No, realmente no
  • Bien, entonces si lo que quieres decirme no es cierto, ni bueno, ni útil. ¿para qué decírmelo? Simplemente olvídalo.

Utiliza este filtro cada vez que escuches comentarios a cerca de alguien.

Cuando le echamos tierra a los demás, lo único que hacemos es ensuciarnos las manos”.

Vanessa Arjona

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