El mito de la media naranja

¿Cuál es el motivo de nuestra unión? Buena pregunta para pensar, después de ver tantas separaciones como últimamente estamos viendo.

La mayoría de las parejas se unen apasionadamente, aunque antes o después, desgraciadamente, aparezca la ruptura

Antiguamente muchas parejas las arreglaban las familias de los novios, sobre todo en el ambiente rural, en donde éstos seguían con el trabajo y estilo de vida de sus familias. Eran parejas concertadas y la subsistencia era difícil; predominaba la rigurosidad, los hombres trabajaban fuera y las mujeres se dedicaban exclusivamente al cuidado de los hijos y las tareas del hogar. Aquí el romanticismo no existía, la realidad era muy dura. Este modelo era aceptado por todas partes y al mismo tiempo era una norma social. Afortunadamente la vida evoluciona favorablemente y las relaciones de pareja son distintas. De un lado está la mejora del nivel de vida y de otro lado está la incorporación de la mujer al trabajo, aunque aún falta mucho por conseguir, ya tenemos una puerta abierta hacia la igualdad de las mujeres.

En esta nueva situación la subsistencia no es lo primordial, lo mismo que muchas mujeres trabajan, son autónomas y toman sus propias decisiones en todos los ámbitos también lo hacen en la pareja. Con esto podemos decir que actualmente las relaciones de pareja se establecen por romanticismo, los padrones de hombre y mujer no son lo que en un tiempo fue; la idea de enamorado es romper con todo para así poder formar un núcleo propio y único. Las emociones crecen tanto que se hacen enormes y, lo que antes era secundario, ahora pasa a un primer plano. Enamorarse es, precisamente, una de las cosas primordiales de la vida. El cortejo, la seducción y el erotismo desprenden una ilimitada intensidad; al contrario, la infidelidad la vemos como una gran traición, algo imperdonable, las separaciones muchas veces son desastres emocionales, donde solamente hay rencor y fracaso.

Esta es la posición de una cultura romántica, nutrida por todos los medios en que “el príncipe azul” y “la doncella” viven un romance lleno de amor y pasión sin límites en el que solamente con su unión vivirán un encantamiento nunca antes conocido. Y todo esto tendrá lugar en una preciosa y elegante boda, donde se unirán hasta que la muerte les separe.

Estas parejas románticas han existido siempre, pero actualmente en nuestra sociedad es una tendencia masiva. Se basa en todos los mitos de “el príncipe azul” o “la princesa encantada”, con todo lo que concierne a “la media naranja”.

Al principio, este tipo de parejas viven muy apasionados, pero poco a poco algo empieza a fallar – o faltar – y caen en la rutina, seguramente después le siga una separación dolorosa y los dos, confusos, se pregunten qué pasó.

El mito de la media naranja nos hace creer que nuestro desarrollo y nuestros problemas, y sus soluciones, no están en nuestra mano. Nos vemos a nosotros mismos como la mitad de algo, como seres incompletos, y necesitamos a alguien que nos complete y le dé sentido a nuestra vida.

Podríamos preguntarnos si dos personas incompletas forman algo completo, o si lo que les pasa es que se sienten más incompletos aún. Evidentemente cuando dos personas deciden juntarse, es para desarrollarse cada uno a sí mismo y por sí mismo. Y por eso usan la unión y relación con su pareja. Pero no lo hacen integrándose uno con el otro, sino avanzando en el camino uno junto al otro, en paralelo.

En torno a este mito hay muchos problemas, pero uno de ellos es que si le consideramos nuestra mitad, de igual manera nos estamos considerando a nosotros mismos: la mitad de algo. Con lo que ponemos nuestro bienestar en manos de la otra persona llegando a ser dependientes de él, digamos la idea del “sin ti no vivo”.

Por eso podemos observar como mucha gente se unen en pareja para terminar con la soledad y lo único que hace es intentar superar sus propios problemas de inseguridad que de estar con su pareja

Ya hablé en otra ocasión de la soledad… y recordaré que es algo que debemos aceptar y superar. Y que podemos quitar ese sentimiento de “miedo” aprendiendo a manejarnos bien en ella. Sólo en el momento en que aprendemos a estar solos, aceptando nuestros problemas y admitiendo que nuestro bienestar depende exclusivamente de nosotros, podremos unirnos a otra persona sin depender de ella

Si dependemos de la otra persona para sentirnos bien, estamos esquivando nuestra responsabilidad cargándole con lo que no le pertenece. Si la otra persona no responde a mis expectativas, termino sintiéndome mal y culpando a la otra persona de mi malestar. Así se va deteriorando la pareja.

El secreto está en tener una buena comunicación que permita a cada uno expresarse libremente sin sentirse juzgado, aunque la otra persona tenga otro punto de vista. Esto solamente ocurre si ante todo existe la amistad. Independientemente de la atracción sexual, lo más importante es que en la relación exista amistad en la que ninguno de los dos se proponga cambiar al otro, si no aceptarle tal cual es. Así es mucho mejor considerarse uno mismo como “naranja completa” con sus defectos, pero completos. Somos completos y acabados, con nosotros mismos individuales, pero dispuestos a evolucionar.

Con esta visión de autonomía y seguridad en uno mismo podremos buscar a la persona que comparta nuestras ideas, viendo la vida desde un punto distinto: “ estoy contigo desde mi libertad y autonomía personal, no desde la dependencia o necesidad de cubrir mis expectativas”. Por lo tanto llegaríamos a la otra persona siendo responsables de nuestro pasado y nuestros propios asuntos, pero compartiendo en la igualdad. No somos medias naranjas, sino completas, cada uno consigo mismo, con sus virtudes y defectos. Enteros y responsables de uno mismo.

Por eso la visión romántica no es bastante para que una relación sea duradera y saludable. Hay que tener verdadera amistad, antes que amantes hay que ser amigos. Poder apoyarse en los proyectos de cada uno. Gustarse más que lo físico y tener la capacidad de recorrer momentos difíciles escuchándose y compartiendo.

Toma tiempo para darte a ti mismo. Llénate de plenitud. Después puedes comenzar a manifestar hacia afuera. Es importante que te valores, que pienses en lo que quieres, porque eso es lo que vas a atraer a tu vida :)”. Ley de la atracción

Vanessa Arjona

Anuncios

1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Cupido
    Dic 19, 2014 @ 12:26:53

    La verdadera y horrible mentira es que “somos naranjas enteras” sólo porque al capitalismo funerario del siglo XXI le interese inculcar un individualismo agresivo a los consumidores para que piensen en ellos mismos y no en los demás y esto los vaya aislando: saben bien que entonces su vida se llena de frustraciones y ansiedad y que eso les llevará a consumir para tratar de llenar ese vacío, de ahí que surjan estas infamias contra el amor, porque el amor implica lo contrario, altruismo, y al sistema no le interesa. Como decía el psiquiatra Jaques Lacan, los enamorados se bastan a sí mismos y eso les aleja del consumo.

    Si fueramos naranjas completas y autosuficientes nadie buscaría emparejarse ni fantasearía con una pareja ideal, no necesitaríamos compartir nuestra vida para sentirnos realizados; lo que quieren es mercantilizar las relaciones, convertirlas en relaciones por interes, no por amor, donde el otro sea precindible como todo lo que compramos en una sociedad de usar y tirar porque nadie se basta a sí mismo. Es como si Hitler no hubiera muerto: primero hipersexualizamos la sociedad para que la gente base sus relaciones en el sexo al creerlo amor y fracasen, luego cargamos contra el amor romántico para que la vida amorosa se reduzca a una sucesión de líos, y ahora no somos medias naranjas: muy bien; así os va. Bodas relámpago que duran meses, violencia de género, infidelidad, ansiedad y un largo ect, porque hay que defender la libertad claro, pero nadie se queja de la dependencia al consumo, a los iphones, al internet, a la moda, al dinero, a los hipotecones con bancos de 20 años o más; esa dependencia no importa, pero el amor importa mucho. Einstein tenía razón; sois una generación de idiotas dignos de lástima, marionetas de un sistema que os hace creeros libres para esclavizaros mejor. No quisiera estar en vuestro pellejo y a Dios gracias no lo estoy.

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: