Superar la adversidad

A veces una circunstancia traumática modifica nuestra vida y nos vemos en la obligación de responder de una manera u otra. Pero tenemos muchos recursos para responder a el estrés y el dolor que conlleva.

 

Aunque no queramos, a lo largo de la vida pasamos por algunas pruebas, y algunas muy duras. Quedarse sin trabajo, la muerte de alguien cercano, una enfermedad o cualquier situación que amenace la propia integridad nos hace ver las cosas de otra manera.

 

Hay muchas maneras de afrontar la situación: los hay que intentan buscar la solución a toda costa, hay quien intenta aliviar la tensión emocional para poder sentirse mejor, algunos prefieren o necesitan hablar y expresar sus sentimientos, al igual que hay quien los calla y prefieren estar solos. Otros sin embargo optan por no pensar, por huir del dolor.

 

Y he aquí la explicación de que disponemos de muchos recursos para afrontar la adversidad. En psicología se conocen como estrategias de afrontamiento, y demuestran que cada uno vive la situación como buenamente puede. Lo que para uno es útil no tiene por qué serlo para otro. Hay que pensar que cada momento tiene su necesidad y que cada persona su propia manera de asumir las cosas. Es verdad que hay tácticas más eficaces que otras, pero todas lo son a su manera yen su momento. Vamos a verlas:

 

  1. ENCARAR EL PROBLEMA. Algunas personas necesitan “hacer algo”, y aquellas que optan por esta táctica quieren cambiar la situación, arreglar el problema o disminuir las consecuencias si el daño es inevitable. Para esto piensa lo que se puede o no hacer, imagina lo que pasará, y previene los medios para superarlo como mejor pueda. Tomar esta actitud ayuda a sentirse útil y volver a tener esa sensación de control. Si se utiliza de manera exagerada o exclusiva puede ocasionar problemas, porque se puede incluso llegar a descuidar cosas importantes como por ejemplo las necesidades de otros miembros de la familia, el trabajo, los amigos…
  2. BUSCAR APOYO SOCIAL. Comunicar los problemas da la posibilidad de sentirse apoyado en momentos de inseguridad y cambio. La familia y los amigos ofrecen apoyo afectivo, comprensión, cariño, y también práctica y estratégica, muy importante a la hora de calmar el estrés. A veces la mejor ayuda es quedarse en casa cuidando de los niños o tendiendo el teléfono. Aceptar la ayuda de los demás les permite sentirse útiles y expresar sus buenos sentimientos. Pero no es recomendable utilizar esta táctica de manera exagerada para no perder la autonomía ni la responsabilidad y también para no abusar de los demás porque acabaríamos alejándolos.
  3. HUIR DE DIVERSAS FORMAS. Al sentirse superado frente a una situación “huir” ayuda a distanciarse del estrés y lo que lo recuerda. Se suele expresar cuando la persona se opone a aceptar la situación y se comporta como si no pasara nada, o desconectándose mentalmente con cosas que le distraen. Quizá se esquivan las situaciones que recuerdan el trauma, o tal vez la persona las cuente como le pasara a otra persona refugiándose así en el alcohol o las drogas. Otra vía de escape es volcarse totalmente en el trabajo. Es muy frecuente la negación en los primeros momentos después de recibir una mala noticia, es un mecanismo de defensa que da tiempo al cerebro a acostumbrarse a la nueva situación. Huir empeora los problemas. La evitación, la negación, la ocultación de sentimientos te aísla del entorno y aumenta el sufrimiento. No te ayuda a asimilar la pérdida.
  4. DISTRAERSE. Practicar actividades agradables ayuda a recobrar fuerzas y a no obsesionarse. Enfrentar un problema no quiere decir que se tiene que estar en todo momento pendiente de él. Destinar un tiempo a hacer cosas que te hagan sentir bien es muy necesario y beneficioso. Algunas actividades como la pintura o el ejercicio ayudan a orientar sensaciones como la rabia. Evidentemente esta táctica será útil siempre que nos haga sentir bien, y que no sea obligación o forma de escape.
  5. PRIORIZAR LO POSITIVO. Algunas personas se esfuerzan para ver el problema de manera esperanzadora y positiva. Intentan disminuirlo y ampliar lo positivo. Una vez que pasa el peligro lo analizan en conclusiones de desarrollo personal. Es el caso de quien dice que lo que vivó le ayudó a cambiar sus preferencias y se desarrolló humanamente, que descubrió sus capacidades escondidos. Si se sobrepasa la justa medida podría incluso a sentirse único y superior a los demás o creerse invencible al mundo.
  6. ANCLARSE EN LO NEGATIVO. Pensar constantemente en el problema hace que la persona quede atrapada en un círculo de preocupación. Este comportamiento parte de la reflexión sobre uno mismo, con la singularidad de que el miedo y la inseguridad cruzan la mirada hacia lo negativo de la situación aumentando su importancia. La mente se colma de pensamientos negativos y de culpa, porque la persona se tiende a responsabilizar de todo.
  7. AISLARSE SOCIALMENTE. Algunas personas, a la hora de manejar sus situación dolorosa, deciden aislarse de su entorno. Es una manera de protegerse ocultando sus sentimientos e impidiendo que los demás sepan su estado de emocional. Esta táctica a medio o largo plazo no suele ser muy útil. Pero esta actitud debe ser respetada y escuchada ya que es tan vital como para otras personas lo es el apoyo mutuo.
  8. CALMAR LAS EMOCIONES. Significa el esfuerzo por disminuir la tensión, manifestando las emociones constructivamente. La persona trata de tranquilizarse a sí misma – para que no se exprese de manera enloquecida – llorar, hablar con alguien, ocultar los sentimientos cuando la situación lo requiere.
  9. LUCHAR CONTRA ALGO. Hay quien expresa sus sentimientos a través de la comparación, el enfado, incluso la agresión o la autoagresión. En estos casos buscan a alguien a quien culpar de todos estos males.
  10. RECURRIR AL HUMOR. Una buena estrategia para hacer más llevadera una situación es el humor. Generalmente se utiliza más para dominar el enfado que la tristeza. Es muy útil cuando es dirigido a uno mismo y se escapa del sarcasmo que se dirige a los demás con la intención de minusvalorar a alguien.
  11. LA ACCIÓN SOCIAL. Saber que el problema se puede extender a las demás personas puede ser un gran alivio. La persona perjudicada dar a conocer su preocupación, busca ayuda escribiendo peticiones u organiza actividades. Se siente mejor si su dolor puede ayudar a otras personas o intentando prevenir su sufrimiento.

Saber de estas estrategias y necesidades es muy bueno porque ayuda a evitar malentendidos con las personas cercanas en el momento en que hay que enfrentarse a cualquier situación crítica. Si la situación no es muy grave las diferencia no traen mayor conflicto, pero si es más fuerte las diferencias se hacen más grandes y da comienzo la incomprensión. Es en esos momentos cuando es mucho más importante la unión para poder superar la situación y seguir adelante.

 

Cada táctica de enfrentamiento cubre una necesidad. Aunque cada persona tiene una diferente, en el fondo, todos tenemos las mismas necesidades. Cuantos más recursos tengamos y utilicemos, estaremos mejor preparados.

 

Nadie se ha hecho corredor de fondo de una única manera.

 

Vanessa Arjona

 

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