Ser flexible ante la vida, y menos exigente con uno mismo

La flexibilidad es una capacidad básica para andar por la vida, ya que nos evita dolor y desengaños. Se trata de tener objetivos y al mismo tiempo tener la capacidad de aceptar el resultado, sea cual sea. De tener personalidad propia, pero estar disponibles para cualquier cambio. Lo primero es no ser tan exigente con uno mismo para así derrotar durezas y gozar del presente plenamente.

armonia

Alguien dijo una vez: “desear cosas es bueno, siempre que no te enfades si no las consigues”.Vivimos con el continuo sentimiento de vacío, como si algo nos faltara. Nuestro objetivo es rellenarlo para poder sentirnos completos, por lo tanto nos ponemos metas que transformamos en la base de nuestras vidas: casarnos, tener una familia, tener una buena profesión… Desear algo con mucha fuerza puede ser un muy buen estímulo para movilizarnos, pero hemos de tener mucho cuidado porque la fuerza del deseo puede ocasionar un infinito alejamiento entre lo que queremos y nuestra vida real. Lo que anhelamos puede ser algo perfecto y hermoso, y nuestra vida nos puede parecer algo que no tiene sentido.

Los deseos tienen esos peligros, por eso hay un mensaje muy repetitivo: “vive el presente”. Osea, no obsesionarse con los deseos y vivir el ahora. Lo escuchamos mucho y lo tenemos claro, pero pensamos: “ no nos vamos a pasar la vida deshojando margaritas, hemos de tener ilusiones, metas, propósitos”. Y está muy bien tener expectativas, planes, proyectos… pero siempre y cuando nos notifiquemos la flexibilidad que ello requiere.

Desde hace mucho tiempo las personas venimos pensando y meditando el cómo dirigir los proyectos y objetivos, y no sabemos si es mejor ser optimistas o pesimistas. Nos han transferido la idea de que ser pesimistas, porque de este modo la realidad no nos defraudará. Sin embargo, siempre conocemos a alguien que sigue esa estrategia. Viven sumisos y sin interés, no se plantean nada. De esta manera evitan los golpes, pero ¿se puede ser feliz así? Parece ser que el optimismo es algo mucho más eficaz y con lo que se puede vivir de manera más alegre. Desgraciadamente, uno de los inconvenientes del optimismo es que cuando tenemos mucha fe en una idea muy positiva, y ésta no sale bien, duele, y duele mucho, lo pasamos mal. Las posibilidades no tiene que ser optimistas ni pesimistas, sino flexibles. Para ello debemos tener en cuenta las dos cosas, y igualmente “la probabilidad de el fracaso en el asunto”, que no debe nunca ser un impedimento para ser feliz.

En el caso de que tengamos alguna inquietud lo más conveniente sería que visualicemos el final positivo. Lo que queremos de verdad y seguir en su dirección, hacer todo lo posible para conseguirlo. Pero también hay que tener en cuenta la posibilidad de que no salga como queremos. A veces nos parece que cuando no pensamos en el fracaso, nos parece que así evitamos la preocupación. Aunque a nivel consciente es verdad, no lo es a nivel inconsciente porque de alguna manera la idea está allí, insistiendo, sin asimilar. Por eso es mucho mejor proyectarla conscientemente, porque sólo así la realidad nos dolerá menos. Es algo tan sencillo como encontrar el equilibrio: si no pensamos más que en el fracaso, acabaremos en la paralización, si al contrario sólo pensamos en tener éxito y no lo logramos, podemos terminar hundidos. Ser flexible en nuestras ideas y ver que todo puede pasar, sería lo más correcto.

También es muy importante que veamos qué será de nosotros si no conseguimos “ese sueño”. Si no logramos conseguirlo no debemos caer y hundirnos, debemos seguir pensando en positivo y visualizar nuestra vida como positiva, lo importante será seguir ahí y no pensar que no se puede vivir sin “eso”.

A todos nos pasa que nos autoexigimos, nos cuesta perdonarnos si algo no sale como queríamos… somos inflexibles con nosotros mismos. Si fuésemos más flexibles no tendríamos que estar continuamente defendiendo el ego. Por este motivo es muy recomendable despegarnos de nuestra personalidad y ocuparnos de vivir. Tendríamos que hacernos una serie de preguntas siempre que hacemos algo: “ ¿Nos gusta, nos anima, disfrutamos con ello, aprendemos realmente queremos ayudar a los demás? ¿ Lo hacemos para alimentar nuestro ego?

Nuestros duros esquemas nos aprietan y limitan. Nuestras duras verdades transforman la vida en algo muy estrecho. Solamente si conseguimos ser más felices con nosotros mismo, con los demás y con la vida en general, llegaremos a vivir completamente, sin sentir tantas desilusiones y gozando del presente. Como dijo Oscar Wilde: “ Esto no es un ensayo general, esto es la vida real”.

Vanessa Arjona

Agradecimientos a iMprove (publicar en iphone). Para mas información sobre desarrollo personal ver las aplicaciones iphone de iMprove

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: